El 2022 terminará con un freno en la actividad económica

Economía 15 de noviembre de 2022 Por LPTV
La falta de dólares para el sector productivo, generará un “arrastre” negativo" y tendrá impacto en 2023. Las proyecciones de las consultoras y del gobierno.
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FALTA DE DÓLARES Y ACTIVIDAD PRODUCTIVA.

La última parte del año llegará con el ritmo de actividad económica más lento de todo el 2022, lo que dejará un “arrastre” negativo para el 2023, por la falta de dólares que forzó al Gobierno a administrar con mayor austeridad los dólares para insumos productivos. De todas formas, como compensación, el Ministerio de Economía avizora que el crecimiento del PBI del año próximo podría ser mayor al 2% presupuestado.

Los últimos relevamientos de consultoras privadas pusieron sobre la mesa la cuestión del freno en la actividad en la última parte del año y en todos los casos apuntan a la escasez de divisas como principal causante de esa merma en la velocidad de la actividad productiva.

Los análisis de las consultoras

Para Econviews, “la economía se está enfriando”. “En septiembre, la industria se contrajo levemente y continuó mostrando un patrón de zig-zag desde principio de año, pero la tendencia de mediano plazo profundizó su caída. La construcción cayó por segundo mes consecutivo y está 1,1% debajo de diciembre pasado. Los indicadores de consumo también continúan mostrando deterioro (con algunas notables excepciones, como los restaurantes de CABA), y el enfriamiento se profundizará en los meses que vienen”, consideraron en un informe reciente.

“Las perspectivas continúan empeorando: por primera vez en 25 meses, las expectativas de empeoramiento de la actividad superaron a las expectativas de crecimiento. En octubre seguramente volveremos a ver una caída en la actividad de la construcción: los despachos de cemento cayeron 7% mensual bajo nuestra desestacionalización. Pero además de la producción industrial y la construcción, ya se observa un enfriamiento en el consumo en general”, concluyó la consultora.

Por su parte, LCG también apuntó a que “en línea con la dinámica zigzagueante que viene presentando la industria (mes de crecimiento seguido de caída), consideramos que los niveles actuales de actividad operarán como un techo en lo que respecta a 2022, con una dinámica que esperamos continúe estancada”, dijeron.

En ese sentido, identificaron “principalmente la escasez de reservas del BCRA” como factor que explica ese efecto. “Vulnera cada vez más el acceso a importaciones, afectando la disponibilidad de insumos para el sector. Asimismo, la incertidumbre macro-política actúa como contrapeso en los proyectos de inversión, que se conjuga con un poder adquisitivo que se resiente cada vez más, lo cual tendrá su correlato sobre la demanda”, continuaron.

Respecto a la construcción, LCG opinó que “esperamos que se mantenga medianamente en los niveles actuales. Si bien una inflación en ascenso con un tipo de cambio paralelo estable encarece los costos de construir, esperamos que el alto nivel de brecha cambiaria mantenga el incentivo a volcar recursos al sector a la espera de una eventual mejora en los precios de las propiedades”.

La cuestión del faltante de divisas y la administración por la vía del nuevo sistema de autorización de importaciones también apareció en un informe de este lunes de la consultora Sarandí. “El escenario más probable para los próximos meses es que el Gobierno establezca un límite mensual de importaciones de bienes. Aunque se apliquen los mecanismos de administración más eficientes, atentarán contra la posibilidad de sostener la marcha del crecimiento del PBI”, consideraron.

“El paquete de medidas para poder anclar mínimamente la nominalidad de la economía presenta un trade off (disyuntiva) evidente con el dinamismo de la actividad interna. La demanda empieza a mostrarse exhausta después de un año completo de caída del poder adquisitivo, donde por primera vez el promedio de salario en el sector registrado ya pierde contra la inflación para el acumulado desde diciembre 2019″, concluyeron.

En ese sentido también analizó la coyuntura la consultora Aurum que dirige Pablo Repetto. “De no mediar un salto discreto del tiempo de cambio, el camino preelectoral vendrá acompañado de crecientes restricciones o soluciones ad hoc al estilo dólar soja. Creemos que una nueva ronda de dólar soja sólo alcanzaría para compensar la liquidación que no se materializará por trigo y la caída de los rindes de maíz y soja a medida que transcurren las semanas y la siembra se demora”, aseguraron.

Desde el Gobierno, por su parte, reconocen que la actividad tendrá menos fuerza en los últimos meses del año en comparación con la velocidad que adoptó la producción en la primera parte del año. Sin ir más lejos, el crecimiento acumulado de la economía en los primeros ocho meses del año fue de 6,4%, por encima del 4% esperado con el que termine el 2022.

Algún indicio de esa desaceleración lo dejaron entrever incluso los informes oficiales, para el caso de la actividad industrial. El último que realizó el Centro de Estudios para la Producción que depende de la Secretaría de Industria y Producción que encabeza José Ignacio de Mendiguren, remarcó que “el índice adelantado de actividad industrial elaborado por el CEP XXI (que toma el consumo de energía sobre la base de datos de Cammesa) creció 3,7% interanual en septiembre, con un mayor consumo en refinación de petróleo, metales básicos y químicos”.

“Respecto de igual mes de 2019 creció 18,3%. En la medición desestacionalizada, contra agosto la actividad industrial registró un descenso de 1,8%, impactado en parte por el conflicto en el sector neumático”, remarcó el CEP XXI. Ese conflicto, asegura, implicó un parate en la fabricación de caucho y plásticos, automotriz y maquinaria y equipo.

El freno en la actividad para el tramo final del 2022 dejará lo que se conoce como un “arrastre estadístico” negativo para el 2023, según aseguran en los despachos oficiales, pero la tesis que ahora repiten en público y en privado desde el equipo económico es que el PBI podría tener, el año próximo, una variación más generosa que el 2% planteado en el Presupuesto y que también forma parte de las proyecciones del acuerdo con el Fondo Monetario. Una de las razones por las que sostienen esa idea, reconocen, tiene está relacionada con la disponibilidad de divisas que ven, a priori y si se alinean los planetas, menos austera que en lo que resta del 2022.

Fuente: Infobae

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