Los desastres naturales que estuvieron interconectados

Mundo 06 de septiembre de 2022 Por LPTV
Un informe de la ONU planteó que la crisis climática y la desigualdad económica para enfrentar sus consecuencias son un problema global con graves consecuencias
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Voluntarios asisten a una familia afectada por las inundaciones en Nueva York

Durante el año pasado, 10 mil personas murieron producto de desastres naturales y se perdieron alrededor de US$280 mil millones en todo el mundo. Son datos del estudio “Desastres interconectados (Interconected disaster risks)” de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS) que reunió, al mismo tiempo, 10 eventos ambientales y de gravedad que se vinculan de alguna forma unos con otros para tratar de explicar la magnitud de la crisis climática.

Así, la explicación a sequías, inundaciones, olas de calor o animales que deambulan sin rumbo es más cercana de lo que parece, aunque los eventos hayan ocurrido en países a miles kilómetros de distancia.

“Los desastres que se registraron en 2021 y 2022 podrían haberse evitado o al menos gran parte del daño que causaron si se hubieran implementado las soluciones para prevenirlos o manejarlos”, explicó el informe. Y advirtió: “Sin inversión y sin soluciones integrales, estos desastres son solo el comienzo de una nueva normalidad”.

Un ciclista en plena ola de calor en Vancouver.    

Las poblaciones más afectadas por estas situaciones fueron las de bajos recursos que viven en condiciones precarias y sin el dinero suficiente para prepararse para estos incidentes o recuperarse luego.

Al mismo tiempo, los ecosistemas más dañados son los que más sufren los embates ambientales y tienen luego menor recuperación, contribuyendo al mismo tiempo a la crisis climática y a la pérdida de biodiversidad.

El estudio busca explicar que las condiciones climáticas y políticas que producen estos desastres están interconectadas, aunque no siempre generen exactamente los mismos daños.

Por ejemplo, la deforestación conduce a la erosión del suelo, lo que genera al mismo tiempo, en distintas partes del mundo, sequías, aludes o tormentas de arena. Por lo tanto, para dar respuesta a estas problemáticas hacen falta soluciones interconectadas.

En el verano de 2021, en Canadá se vivió una intensa ola de calor con temperaturas récord que llegaron a 49,6°. Estos registros encontraron al gobierno poco preparado, con falta de planes de acción contra el calor, de centros para que la gente pueda refrescarse y un alcance de hogares con aire acondicionado de solo 35%.

En la Columbia Británica, que da al Pacífico, se registraron 500 muertes vinculadas al calor entre el 25 de junio y el 1° de julio de ese año.

La imagen global que plantea el informe es que desde la revolución industrial, la temperatura global subió 1,2° y, debido a la gran cantidad de emisiones de gases efecto invernadero, es probable que las olas de calor sean tres veces más frecuentes en 2030 de lo que eran en 2001. Es por eso, que es urgente que los estados tomen acciones, como se comprometieron a través del Acuerdo de París en 2015, para reducir sus emisiones.

Algunas de las soluciones que plantean para este fenómeno son: mejorar la oferta de espacios verdes de las ciudades; establecer un programa que conecte voluntarios con las personas más vulnerables durante las olas de calor (niños, ancianos); designar autoridades responsables de la mitigación de las olas de calor y la comunicación temprana de estos fenómenos.

Terremoto en Haití

En agosto de 2021, un terremoto de 7,2 de magnitud sacudió Haití. Murieron 2000 personas y 12.000 terminaron heridas. La situación fue similar a la que ya se había vivido en 2010 y es lógico: poco y nada cambió en la situación de Haití, sumido en la pobreza extrema.

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De acuerdo a lo que señala el informe, las vulnerabilidades en este país se remontan a través de los siglos. “Colonialismo, esclavitud, la guerra por la independencia y el ostracismo diplomático posterior (...) generaron un sistema social y ambiental problemático” que, combinado a décadas de corrupción, golpes militares y eventos climáticos extremos, “crearon un círculo vicioso de vulnerabilidades”.

Las soluciones propuestas por el informe son: reforestar y enriquecer el suelo, construir edificios aptos para terremotos, formalizar los títulos de propiedad de la tierra de las personas.

Ida, el huracán que azotó a Nueva York

_111786182_gettyimages-1209101697Cambio climático: los efectos de la sequía en América Latina


En septiembre de 2021, el huracán Ida llegó a Nueva York. La tormenta e inundaciones dejaron un saldo de 13 muertos, 11 de ellos en viviendas informales en los sótanos de la ciudad. Hubo pérdidas por $75 mil millones de dólares en todo el país, el costo más alto que produjo un desastre natural durante el año pasado.

Según estima el informe, para 2050 más de 2 millones de personas en el área de Nueva York se verán afectadas por eventos climáticos de este tipo. Sobre todo si siguen aumentando las temperaturas mundiales, producto de la emisión de gases efecto invernadero.

    
Una imagen que la NASA captó desde el espacio del huracán IdaPor: EFE Servicios
Como posibles soluciones plantearon habilitar más espacios naturales en la ciudad que faciliten la absorción de agua, mejorar el sistema de drenajes y cambiar el sistema de tratamiento de residuos para evitar que tapen las alcantarillas y mejorar el acceso a vivienda.

Año a año la ciudad de Lagos, en Nigeria, enfrenta inundaciones cada vez más severas. Esto se debe principalmente a dos factores: el incremento del nivel del mar (hasta 87 milímetros cada año) y la falta de arena que podría actuar como barrera natural de este fenómeno.

El crecimiento de la minería de arena (y minería ilegal en algunos casos) se debe al boom de la construcción en las ciudades del centro del país. Así, se destruye la costa y el ecosistema marítimo y, al mismo tiempo, se pone cada vez más en riesgo a las ciudades que miran al mar. ¿Qué genera esto último? Sí, que las ciudades del centro se pueblen cada vez más y demanden más urbanización. Un círculo vicioso.

Algunas soluciones: arquitectura preparada para el agua, para evitar el daño por inundación; materiales de construcción más sostenibles y mejoras en el sistema de aviso de tormentas o inundaciones.

Los incendios forestales en el Mediterráneo


Debido a la centralidad mediática y a la magnitud del desastre, la ola de calor y los incendios en Europa cobraron protagonismo durante todo el verano del hemisferio norte. Según el informe, en 2021, entre julio y agosto, murieron más de 100 personas y se perdieron 620.000 hectáreas en Grecia, Italia y Turquía.

“Además del aumento de las temperaturas por el cambio climático, el crecimiento del turismo y la urbanización han empujado a las cada vez más cerca de áreas boscosas con alto riesgo de incendios”, explica.

Esta situación también se está repitiendo ahora con olas de calor y fuego incontrolable. Según el reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático en la ONU (IPCC), el Mediterráneo, al igual que otras partes del mundo, solo profundizará las condiciones de sequía, temperatura e incendios forestales de acá a mitad de siglo.

La inseguridad alimentaria en el sur de Madagascar


Para diciembre de 2021, se estimó que más de 1,6 millones de personas en el sur de Madagascar sufrieron altos niveles de inseguridad alimentaria. Los más afectados son los nenes de menos de 5 años: entre abril y junio de 2021, al menos 14.000 fueron atendidos por desnutrición aguda severa.

“La degradación ambiental y el cambio climático han exacerbado las condiciones de sequía prolongada que, en combinación con otros factores sociales complejos, han llevado a la región a una crisis humanitaria”, cuenta el texto.

Desde hace 4 años que Madagascar sufre la peor sequía en los últimos 40 años, que se suma al daño de cultivos por las pestes. En algunos casos se perdió el 60% de la plantación. Este combo desemboca en una crisis económica y humanitaria profunda.

Algunas de las soluciones son: restaurar el ecosistema trabajando con las comunidades, apostar a una economía sostenible, mejorar las prestaciones sociales del gobierno.

La sequía en Taiwán


Taiwán es uno de los países más húmedos de la tierra con lluvias copiosas e incluso tifones. Sin embargo, durante 2021, y por primera vez en 56 años, no hubo ningún tifón y Taiwán quedó sumido en una de las sequías más urgentes de su historia.

El Gobierno instrumentó una política de racionalización de agua que afectó a industrias y personas. También al suministro hidroeléctrico.

De acuerdo con el informe, para 2050, el calentamiento global exacerbará la sequías y la mitad de la población mundial vivirá en áreas de escasez de agua. Así, los Gobiernos deberán articular políticas de priorización y distribución de agua para afrontar estas consecuencias.

Algunas soluciones: mejorar el ciclo de recuperación del agua, mejorar las técnicas de adaptación al cambio climático de los cultivos, fortalecer los ecosistemas.

La erupción del Volcán de Tonga


En enero de este año, el volcán submarino Hunga Tonga Hunga Ha’apai hizo erupción con la fuerza equivalente a cientos de explosiones nucleares de Hiroshima.

La erupción provocó un tsunami y liberó cenizas que generaron daños por más de 90,4 millones. Se rompieron reservas petroleras que terminaron afectado a personas y animales.

Incluso se cortó el único cable de fibra óptica del país, que quedó incomunicado por tres semanas. También impidió que lleguen remesas del exterior, clave para la economía de muchas familias.

 

Biólogos tratan de limpiar a un ave que terminó empetrolada por el derrame de crudo producto de la erupción de un volcán
Biólogos tratan de limpiar a un ave que terminó empetrolada por el derrame de crudo producto de la erupción de un volcán en Tonga

  
La falta de conectividad dejó al desnudo la vulnerabilidad de la población pero también planteó una problemática mayor vinculada al cambio climático: las oportunidades de trabajo están desapareciendo en las islas lo que obliga a su población a migrar y quienes se quedan, a depender del dinero que llegue de afuera.

Algunas soluciones: restaurar los ecosistemas de la costa y fortalecer la biodiversidad local. Diversificar la infraestructura, tener monitoreo por satélite para poder robustecer el sistema de prevención de estos eventos.

La vaquita marina en extinción


La vaquita marina es un cetáceo que solo existe en el Golfo de California. Es una especie en peligro crítico de extinción y cumple un rol fundamental en la regulación de su ecosistema, ya que depreda pequeños peces y mantiene a la población en equilibrio.

La principal explicación para su desaparición -se estima que solo quedan 10 vaquitas en libertad- es la pesca ilegal.

    
Vaquitas marinas en el Golfo de CaliforniaPor: EFE Servicios


Si bien hay posibilidades de que las vaquitas se recuperen, es necesario que se detengan estas prácticas. Y también que se promuevan políticas activas de conservación y que se las protega con leyes y voluntad política.

La desaparición de depredadores clave como las vaquitas empobrecen el ecosistema y, por lo tanto, dañan a las personas que basan su alimentación o economía en la pesca legal.

Posibles soluciones: implementar métodos de pesca más sostenibles y responsables, trabajar con la comunidad para la preservación de estos animales

Los elefantes que deambulan


Desde marzo de 2020 hasta septiembre de 2021, una manada de 15 elefantes asiáticos dejaron su lugar en la reserva china de Xishuangbanna y comenzaron a deambular sin rumbo. ¿Por qué? Porque su espacio se volvió hostil, producto de la sequía y la expansión humana. En las últimas tres décadas, estos animales perdieron el 62% de su hábitat.

“Los conflictos que vinculan a la fauna con la humanidad se incrementarán en número e intensidad debido al cambio climático, la urbanización y el crecimiento de la población. Hace falta un nuevo sistema de pensamiento en donde el humano pueda coexistir con la fauna salvaje y beneficiarse de ello”, plantea el reporte.

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