En una era donde los chicos están cada vez más expuestos a pantallas, contenidos digitales y redes sociales desde edades tempranas surgen nuevas preocupaciones entre padres, docentes y profesionales de la salud mental. ¿Qué impacto tiene el uso excesivo de la tecnología en la infancia? ¿Cómo se puede acompañar a los más chicos en una relación más sana y consciente con lo digital?

La hiperconectividad atraviesa el día a día de niñas y niños, afectando su desarrollo emocional, su capacidad de atención y sus vínculos. Y aunque la tecnología no es el problema en sí, su uso desmedido o sin orientación puede generar efectos profundos en la salud mental y la dinámica familiar.

Efectos reales: qué produce el abuso de pantallas

Marina Gilabert es psicóloga especializada en aprendizaje e infancia. Es argentina, pero está radicada en Barcelona desde hace seis años. Tras haber trabajadoen grandes empresas decidió dedicarse por completo al acompañamiento emocional de los más chicos. Gilabert advierte sobre el impacto del uso excesivo de la tecnología: “El abuso de pantallas provoca deterioro cognitivo, emocional y psicológico”. Entre las principales consecuencias, señala dificultades para tolerar la frustración, problemas de concentración y alteraciones en el desarrollo del lenguaje. También menciona una creciente dependencia de los dispositivos y la necesidad urgente de restablecer límites.

En su experiencia clínica, detectó una fuerte desconexión emocional en muchos niños. “La tecnología mal utilizada desconecta a los chicos de sí mismos y de los vínculos reales. No se trata de prohibir, sino de enseñar a usar”, destaca.

Tips para acompañar a los más chicos y la importancia de los adultos como guías

Para la psicóloga, el rol adulto es central. “Somos los adultos los que debemos acompañar el uso de la tecnología, no reemplazar el vínculo con una pantalla”, señala. La especialista propone prácticas simples como compartir tiempo de calidad, ofrecer escucha activa y establecer momentos libres de pantallas.

Estamos ante un fenómeno nuevo. Por eso hay que hablar, pensar y acompañar. No existen fórmulas mágicas, pero sí herramientas para criar mejor”, afirma. La clave, insiste, es poner conciencia y presencia en el uso de la tecnología en la infancia.