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Sociedad

26/11/2021

Haber sufrido un ACV triplica el riesgo de muerte por COVID-19

Un estudio de instituciones médicas de Cataluña observó que el peligro es mayor en pacientes menores de 60 años. Qué cuidados recomiendan

Un estudio en Cataluña señaló el riesgo que corren las personas que han sufrido un ataque cerebrovascular si se contagian el coronavirus

Un ataque cerebrovascular sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Si el flujo sanguíneo se detiene por más de pocos segundos, el cerebro no puede recibir nutrientes y oxígeno. Las células cerebrales pueden morir, y se produce una daño permanente.

En el contexto de la pandemia actual, un nuevo estudio en España reveló la importancia de que las personas que han superado un ataque cerebrovascular o ictus -más conocido como ACV- deberían adoptar medidas de prevención de manera continua para evitar contagiarse el coronavirus.

El estudio fue publicado en la revista especializada Stroke. El equipo de investigadores integrado por Ángel Ois, Elisa Quadrado Ogia, del Departamento de Neurología del Hospital del Mar, en Barcelona, y otras instituciones médicas de España, hicieron el estudio para determinar la asociación entre el ataque cerebrovascular previo y la mortalidad tras la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) según el sexo, los grupos de edad y los subtipos de ictus.

Encontraron que tener menos de 60 años de edad y haber sufrido algún tipo de ataque cerebrovascular incrementa tres veces el riesgo de morir después de sufrir el COVID-19. En el caso de las personas de entre 60 y 80 años, este riesgo sigue siendo 1,3 veces mayor que las personas del mismo grupo de edad que no han sufrido un ACV.

Es el primer estudio poblacional sobre la relación entre la mortalidad tras tener COVID-19 y al haber sufrido un ataque cerebrovascular antes. La investigación ha contado con profesionales del Hospital del Mar y ha analizado datos de 91.629 personas diagnosticadas con covid-19 en Cataluña entre febrero y julio de 2020.

Del total de estas personas, más de un 6% sufrieron un ataque cerebrosvascular en algún momento antes del contagio. Dentro de ese grupo, el 30% murió tras sufrir el COVID-19, frente al 9% en el grupo de pacientes que no había sufrido un ACV antes de contraer la enfermedad. A todas las personas analizadas se les hizo un seguimiento hasta finales de 2020.

Los expertos piden priorizar a las personas que han sufrido un ACV y tengan menos de 60 años. Según la doctora Elisa Cuadrado, médica adjunta del Servicio de Neurología, autora principal del trabajo e investigadora en el IMIM-Hospital del Mar, los datos indican que se incrementa la mortalidad, ya que en el caso de infección es más probable que esta sea más grave a nivel respiratorio. Una de las hipótesis que se manejan es que las personas que han tenido un ACV pueden tener más problemas para ventilar o tragar.

Los investigadores también han determinado que el riesgo de mortalidad es mayor cuando el ataque cerebrovascular se ha sufrido de forma reciente. En casos de ACV transitorios, más leves y que pueden provocar menos secuelas, no se ha detectado un incremento del riesgo de mortalidad.

Ante los resultados del trabajo publicado en la revista Stroke, los investigadores defienden que debe priorizar a las personas que ha sufrido algún tipo de ACV y tiene menos de 60 años en las políticas de vacunación. También esas personas deberían adoptar el uso del barbijo cuando se encuentran, el distanciamiento y la ventilación cruzada y permanente en los lugares cerrados, como oficinas y escuelas.

Para la prevención del ataque cerebrovascular, también se pueden seguir diferentes medidas: no iniciarse en el consumo de tabaco o pedir ayuda médico para abandonarlo. Se debe controlar la presión arterial alta a través de la alimentación, el ejercicio y los medicamentos, si es necesario. Se debe hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día por lo menos tres veces a la semana. Mantener un peso saludable al consumir porciones más pequeñas y participando en un programa de pérdida de peso si es necesario. Hay que limitar la cantidad de alcohol y no consuma cocaína ni otras drogas ilícitas, y se debe aumentar el consumo de frutas y verduras, y de proteínas magras, como pollo, pescado, y legumbres. Reducir el consumo de sal también es clave.

Fuente: Infobae