Covid-19: la señal de alerta que activa la caída del ritmo de la campaña de vacunación

Actualidad 19 de noviembre de 2021 Por Gaston Atonur
Avanzar del 50% al 60% de la población con esquemas completos demandó un mes y medio, a pesar de que oficialmente se afirma que hay un exceso de stock de vacunas; aumentar la cobertura del 40 al 50% había demorado 15 días en septiembre

Apartir de los datos oficiales de la campaña de vacunación para Covid, se podría decir que agosto y septiembre fueron los meses de segundas dosis, mientras que octubre y lo que va de noviembre, de primeras dosis. Aun así, una caída del 26% de vacunados por mes entre agosto y octubre, junto con una disminución de segundas dosis en los tres últimos meses, activan una señal de alerta en el avance de la cobertura esencial en la campaña de vacunación contra el nuevo coronavirus.

En agosto, se vacunó un 4% menos respecto del mes anterior, mientras que en septiembre un 18% y en octubre un 9%. Aunque noviembre todavía no concluyó, esta tendencia parecería continuar.

A la vez, con un crecimiento del stock de vacunas, avanzar del 50% al 60% de la población con esquema completo demandó un mes y medio, comparado con apenas 15 días para hacerlo del 40% al 50%.

Ya a finales de septiembre, el Consejo Federal de Salud (Cofesa) había pedido a la población “no dejar pasar los turnos” para las segundas dosis. Ese mes, de acuerdo con las cifras que difunde el Ministerio de Salud de la Naciónla cobertura con dos dosis creció un 48% con respecto de agosto, que había cerrado con 15.286.647 personas con la vacunación al día.

Julio y agosto fueron los meses que más se inoculó. Se administraron, respectivamente, 11 y 10 millones de unidades: más del 70% eran primeras dosis en julio y, segundas dosis, en agosto. Para la primera semana de ese mes, las provincias ya habían iniciado la vacunación de adolescentes.

En septiembre, si bien bajaron a 8.830.217 las aplicaciones totales, un 83% fue para completar el esquema. La primera semana de ese mes se empezó a usar la vacuna de CanSino, un esquema de una sola dosis.

Durante octubre, cuando se incorporó a los menores de 12 años a la campaña de vacunación, el 42% de 8.039.942 dosis administradas ese mes fueron segundas dosis y, con eso, la población con el esquema al día creció un 15%, por debajo del repunte del 52% en septiembre en los registros nacionales.

Ya en la primera quincena de noviembre arrancó tanto la tercera dosis para los mayores de 50 vacunados con Sinopharm y la población inmunosuprimida como el refuerzo para el personal de salud y los mayores de 70. En poco más de 3,1 millones de aplicaciones, un 39% de primeras dosis y un 40% de segundas; el resto son de terceras dosis. Eso elevó solo un 5% la población con esquema completo.

Para estas estimaciones, LN Data relevó las cifras de vacunados que informa todas las tardes el Ministerio de Salud de la Nación y las comparó con las de la base de datos abiertos que surgen del registro federal de vacunación Nomivac. La última aplicación incorporada al momento del análisis era del 13 de este mes. Entre ambas fuentes de información, hay diferencias en las cantidades. Aún así, las tendencias coinciden.

Causas

¿A qué se pueden atribuir? Este medio consultó a la cartera sanitaria a cargo de Carla Vizzotti sobre el avance de la vacunación. Como explicación de lo que reflejan los registros oficiales, desde el ministerio remitieron al Monitor Público de Vacunación, que el Gobierno creó tras el escándalo del vacunatorio VIP para visualizar cifras.

En cambio, en diálogo con El Destape Radio, la ministra evaluó el miércoles: “Estar arriba del 60% con dos dosis es muy alto y, en lo que va de noviembre, ya tenemos 700.000 personas que recibieron su tercera dosis”. A la vez, señaló: “Muchos jóvenes de entre 18 y 39 años no concurren a los turnos de la segunda dosis y eso es multicausal, pero hay que tener en cuenta que es muy importante la segunda dosis para completar la protección”.

Roberto Debbag, especialista en vacunas y presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, destaca que hay un 60% de población vacunada, a la vez que llama la atención sobre que hay un 40% que no tiene segunda dosis.

“En los adultos jóvenes y los jóvenes, que es el grupo de entre 18 y 40 años, hay una desaceleración de la vacunación, en la que influyen múltiples factores”, señaló. Lo atribuyó principalmente a tres: la falta de un análisis de causalidad, la ausencia de una estrategia de acceso a la vacunación para la población que trabaja (dificultad con los horarios o falta de puntos de vacunación en ese ámbito) y la confianza social en las vacunas y la estrategia desde el Estado, sobre todo en los menores de 12 años.

La Fundación Bunge y Born releva un Índice de Confianza y Acceso a las Vacunas (ICAV). Antes de la pandemia, en 2019, el nivel de confianza de los argentinos en las vacunas, de acuerdo con su importancia para los chicos, su seguridad y su efectividad, era de 93,7 (en una escala de cero a 100). El año pasado, bajó a 86,9 en la población mayor de 15 años en la que se aplica el ICAV. Es decir, una caída del 7,2%, como se difundió en febrero de este año tras el debate público por la falta de información disponibles sobre Sputnik V y la confidencialidad que el Gobierno había impuesto sobre los contratos y los datos detrás de las autorizaciones de uso de emergencia. Las dudas sobre la vacuna, ya en noviembre del año pasado, fue el efecto menos deseado de la comunicación oficial. La fundación ya está estimando el ICAV 2021.

Al día siguiente de la publicación del informe de la OPS y la Cepal, Vizzotti admitió durante una entrevista radial que se había frenado el ritmo de vacunación en el país.

Esa semana, acababa de comenzar la vacunación de los chicos de entre 3 y 11 años, lo que hizo repuntar las aplicaciones, como se ve al trazar las trayectorias por dosis que se están dando actualmente (primera, segunda, tercera o adicional y refuerzo).

Por el momento, en la región, tres países ya superaron esa primera meta del 70%: Chile, Uruguay y Canadá. En la Argentina, ayer a última hora, el 61,25% de la población tenía el esquema completo.

fuente: La Nación

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