Por qué el sobrepeso es menos probable en bebés que duermen más y se despiertan menos

Actualidad 23 de noviembre de 2021 Por Bañon Sofia
Las probabilidades de sobrepeso infantil de 1 a 6 meses son menores con el aumento en la duración del sueño nocturno y la disminución en el número de episodios de vigilia, advierten investigadores de Harvard

Los aumentos en la duración del sueño nocturno y las reducciones en los episodios de vigilia se asocian con menores probabilidades de sobrepeso entre los bebés de 1 a 6 meses, según un estudio publicado en línea en la revista SLEEP de la Sleep Research Society (SRS). Si bien la investigación solo mostró un vínculo, no una relación de causa-efecto, entre el sueño y el peso de los bebés, los hallazgos sugieren que los recién nacidos pueden obtener algunos de los mismos beneficios para la salud que otros obtienen de un sueño constante y de calidad.

Xiaoyu Li, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard en Boston, y sus colegas estudiaron a 298 bebés a término para examinar la asociación longitudinal de cambios en los patrones de sueño/vigilia evaluados objetivamente con cambios en el crecimiento entre las edades de 1 y 6 meses.

Los aumentos en la duración del sueño nocturno y las reducciones en los episodios de vigilia se asocian con menores probabilidades de sobrepeso entre los bebés de 1 a 6 meses, según un estudio publicado en línea en la revista SLEEP de la Sleep Research Society (SRS). Si bien la investigación solo mostró un vínculo, no una relación de causa-efecto, entre el sueño y el peso de los bebés, los hallazgos sugieren que los recién nacidos pueden obtener algunos de los mismos beneficios para la salud que otros obtienen de un sueño constante y de calidad.

La investigación surgió del estudio “Rise and SHINE”, que analiza las formas en que el sueño puede influir en el crecimiento y desarrollo de un recién nacido. El estudio de cinco años está siendo apoyado en parte por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

“Lo que es particularmente interesante de esta investigación es que la asociación sueño-obesidad que vemos a lo largo de la vida aparece en la infancia y puede predecir los resultados de salud futuros”, aseveró Marishka K. Brown, directora del Centro Nacional de Investigación de Trastornos del Sueño, que es parte del NHLBI. Brown señaló que múltiples estudios han demostrado vínculos entre un buen sueño y una mejor salud. Para los niños, esto incluye un riesgo reducido de desarrollar obesidad y diabetes, al tiempo que apoya el desarrollo, el aprendizaje y el comportamiento.

Para realizar el estudio, los investigadores se asociaron con madres que dieron a luz en el Hospital General de Massachusetts entre 2016 y 2018.

A diferencia de otros estudios del sueño infantil, que se basaron en informes de los padres, los investigadores utilizaron relojes de actigrafía de tobillo para rastrear objetivamente el movimiento nocturno, capturando tres noches de datos en las marcas del primer y sexto mes. Los padres también mantuvieron diarios de sueño de los bebés y compartieron ideas sobre las actividades que podrían haber afectado el patrón de sueño o el peso de cada bebé, como la frecuencia con la que amamantaban o si el bebé había comido alimentos sólidos antes de los cuatro meses.Para evaluar el peso, los investigadores utilizaron las tablas de crecimiento específicas por edad y sexo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se consideraba que un bebé tenía sobrepeso si se encontraba en el percentil 95 o por encima de él en cuanto a peso y longitud. Los investigadores también tomaron en cuenta consideraciones sociodemográficas y de salud materna al revisar los datos.

Los expertos sospechan que algunos factores podrían explicar estos resultados. Algunos padres pueden calmar a los bebés que tienen problemas para dormir proporcionándoles leche o introduciéndoles a los alimentos sólidos. Además, si un bebé no dormía lo suficiente de alta calidad por la noche, podría haberse sentido hambriento y cansado al día siguiente, lo que provocó que comiera más y se moviera menos, lo que a su vez podría contribuir al peso del bebé. Si bien se necesitan datos adicionales para observar estos vínculos potenciales y cualquier otro factor de impacto, la evidencia hasta ahora sugiere que un sueño suficiente y consolidado podría ser herramientas poderosas para reducir los riesgos de obesidad en una etapa temprana de la vida.

“Este estudio subraya la importancia de la salud del sueño no solo para los adultos, sino también para las personas de todas las edades”, explicaron los autores. Y concluyeron: “Los padres deben consultar con sus pediatras sobre las mejores prácticas para promover un sueño saludable, que pueden incluir mantener horarios de sueño constantes, proporcionar un espacio oscuro y tranquilo para dormir y encontrar las formas más adecuadas de responder a los despertares de los bebés”.

Fuente: Infobae

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