Una emprendedora, víctima de ciberdelito, pide colaboración para su negocio

Actualidad 17 de septiembre de 2022 Por LPTV
El emprendimiento debe afrontar el pago de una deuda generada por estafa virtual y peligra su continuidad. Conocé cómo podes sumarte y colaborar.
Nuna
Cecilia Pujadas es la dueña del emprendimiento familiar Nuna.

Cada vez se hace más frecuente el uso de la tecnología, no en beneficio de la sociedad sino todo lo contrario, como herramienta para cometer actos delictivos. Las estafas virtuales o ciberdelitos tienen diferentes nombres según la modalidad implementada para cometer el fraude.

A través de página oficial, el Banco Central de República Argentina, advierte a los usuarios de servicios financieros y público en general sobre este tipo de delitos, con recomendaciones sobre el uso de datos personales en redes sociales, información de seguridad en cuentas bancarias, tarjetas de crédito y con el auge de las billeteras virtuales y compras por internet. (Cómo prevenir estafas virtuales)

Cecilia Pujadas es una emprendedora tucumana quien desde hace cuatro años lleva adelante un negocio familiar dedicado a la fabricación de juguetes en madera y casas para muñecas, a las que con un toque especial asigna con un nombre propio y estilo personal. Nuna, el nombre de su negocio, hoy corre peligro de continuar adelante tras sufrir una estafa virtual.

Desde su cuenta de Instagram, la misma que utiliza como ventana de exhibición de su arte, la propietaria hizo visible la situación que atraviesan actualmente, en donde recurre a la ayuda y solidaridad de todos, con el fin de  recaudar el dinero que les permita afrontar el pago de una deuda de $100.000 generada por una compra fraudulenta.

En mayo de este año, se contactó una persona desde Neuquén para efectuar una compra la cual "pagó" con tarjeta de crédito. Unos meses después, relata Cecilia, fue notificada por movimientos en su cuenta bancaria, lo que llamo su atención y comenzó desde ese momento a realizar los llamados correspondientes. El hombre que hizo la compra, luego de recibir el producto, desconoció la operación ante la tarjeta por lo que el banco debitó el importe para cubrir el saldo.
 
Dentro de la modalidad que utilizan los supuestos clientes, también está el uso de líneas telefónicas que al tiempo se dan de baja, perfiles falsos en redes sociales haciéndose pasar por otras personas, por lo cual es prácticamente imposible dar con su paradero o lograr un nuevo contacto. 

En medio de la desesperación, comenzó a buscar información y compartir los datos que contaba a través de grupos de Facebook para dar con esta persona, hasta que recibió la respuesta de un hombre cuyos datos personales y de tarjeta coincidían con los publicados, pero le indició que desconocía todo el proceso que realizaron.

Ayudando a ayudar

Ante esta situación y para hacer frente al pago de sus obligaciones, Cecilia organizó un rifa solidaria, además de otras promociones y remates en el local, que le permitan conseguir el dinero y continuar con su emprendimiento.

“Quizás $100.000 no les hacen ni cosquillas a otros emprendimientos. Sin embargo, a nosotros nos desestabilizó por completo las finanzas y quedó en riesgo nuestra subsistencia. Somos un emprendimiento chico y en esta época (sumado a la crisis económica) vendemos menos; recién logramos ver un aumento de pedidos para el Día del Niño, el Día de la Madre o en diciembre por los regalos de Las Fiestas”, comenta la propietaria de Nuna.

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“Apelar a la solidaridad es lo que nos queda para lograr salir adelante y agradezco un montón a mis amigos y los clientes que intentaron darnos una mano”, añade.

* Con información de La Gaceta.
 
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