Claves para manejar una crisis convulsiva febril

Salud 16 de agosto de 2022 Por LPTV
Los niños que hayan tenido un episodio de convulsión febril tienen un riesgo ligeramente superior de desarrollar epilepsia. Es importante buscar la causa
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La diferencia clínica entre la epilepsia y las crisis convulsivas febriles, es que en la primera hay recurrencia

Las convulsiones febriles pueden ser comunes en los niños. Se describe que entre el 2 y el 5% de los chicos experimenta al menos un episodio de este tipo antes de los 5 años de edad. A pesar del pronóstico benigno para este padecimiento, se recomienda a los médicos encontrar los factores de riesgo y a hacer los diagnósticos diferenciales.

“Las convulsiones febriles no se consideran una forma de epilepsia (trastorno convulsivo). Pero los niños que hayan tenido un episodio de convulsiones febriles tienen un riesgo ligeramente superior de desarrollar epilepsia”, aclara el doctor Pablo Burgos (M.N. 81.759), pediatra, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

La chance de epilepsia posterior es muy baja: tienen entre un 2 y un 4% de probabilidades de desarrollar la enfermedad en el futuro, mientras que los niños que no han sufrido crisis de este tipo tienen solo un 1%.

Un gran estudio de cohorte prospectivo realizado en niños identificó factores de riesgo para desarrollar epilepsia, incluyendo:

  • Anormalidad neurológica.
  • Historia familiar de epilepsia.
  • Corta duración de la fiebre antes de la convulsión.
  • Hay debate sobre si la fiebre alta puede favorecer que ocurran convulsiones o es más bien la velocidad de subida de la fiebre la que las favorece (pasar de 37º C a 39º C muy rápido), pero se cree que está más relacionado con lo primero, la fiebre alta.

“La crisis convulsiva febril es un episodio único por lo general, y siempre se asocia con fiebre. No así la epilepsia. La fiebre puede desenmascarar a un paciente que tenga epilepsia”, aclara Burgos.

  • Qué hacer durante una crisis convulsiva febril
  • Mantener la calma (una vez iniciada la crisis convulsiva, ya no se puede detener).
  • Despejar el área alrededor del paciente de aquellos objetos que pudieran lastimarlo.
  • No colocar nada entre los dientes.
  • Volterarle a la persona la cabeza de lado o, mejor, girar todo su cuerpo hacia un lado.
  • Buscar ayuda inmediata si la crisis convulsiva dura más de 15 minutos.

“Aproximadamente uno de cada tres niños que ha tenido una convulsión febril tendrá otra, generalmente antes de que haya pasado un año o dos desde su primera convulsión”, expresa Burgos.

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Qué se siente al tener una convulsión

No todas las convulsiones febriles son iguales. Por lo general, se manifiestan como sacudidas bruscas o temblores, o retorcimiento de brazos y piernas más o menos rítmicas.

Durante estos episodios, el niño:

  • No responde
  • No contesta, parece desmayado.
  • A veces los ojos están en blanco, a veces fijos en un punto y los labios pueden estar algo azulados.

Sin embargo, hay chicos que, en lugar de tener sacudidas, están rígidos y les cuesta mover sus extremidades o las tienen totalmente blandas y flácidas.

Cuando la convulsión cede, el niño suele estar somnoliento o dormido, quejoso o irritable hasta varios minutos después de la crisis. Se llama período postcrítico y es una especie de “recuperación” tras la convulsión.

La duración de las convulsiones febriles es de menos de 10 minutos en el 87% de los casos; y de más de 15 minutos en el 9%.

“El momento de la convulsión es muy dramático, pero no dejen de ir a la emergencia y siempre hacer la consulta oportuna”, indica el pediatra.

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