Canadá: Francisco pidió superar el miedo a los inmigrantes

Mundo 28 de julio de 2022 Por LPTV
En el cuarto día en Canadá, el papa Francisco pidió redoblar el esfuerzo para combatir el miedo a los inmigrantes. Perdón de la iglesia a los pueblos indígenas.
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Foto de archivo.

En el marco de gira penitencial que lleva a cabo en Canadá, el papa Francisco instó a redoblar los esfuerzos para "superar la retórica del miedo hacia los inmigrantes" y darles "una oportunidad concreta de participar responsablemente en la sociedad".

Así lo remarcó el Sumo Pontífice tras reunirse con la gobernadora general, Mary Simon, y el primer ministro, Justin Trudeau, en la ciudadela de Quebec, una de las residencias de la gobernación general.

Francisco destacó el multiculturalismo, al señalar que "es la base de la cohesión de una sociedad tan diversa". Asimismo, agradeció "la generosidad en acoger a numerosos inmigrantes ucranianos y afganos".

"También es necesario trabajar para superar la retórica del miedo hacia los inmigrantes y darles, según las posibilidades del país, una oportunidad concreta de participar responsablemente en la sociedad", agregó.

Además, lamentó que "incluso en un país tan desarrollado y avanzado como Canadá, que dedica mucha atención a la asistencia social, no son pocos los indigentes que dependen de las iglesias y los bancos de alimentos para obtener la ayuda y el apoyo básicos".

"Es escandaloso que la riqueza generada por el desarrollo económico no beneficie a todos los sectores de la sociedad. Es triste que sea precisamente entre los nativos donde se registran a menudo muchos índices de pobreza, a los que se unen otros indicadores negativos, como la baja escolarización, el no fácil acceso a la vivienda y a la asistencia sanitaria", precisó Francisco.

El perdón de la iglesia hacia los pueblos indígenas

En su cuarto día de visita, el Papa volvió a reiterar el motivo de su viaje y expresó su "vergüenza y dolor" y su petición de perdón "por el mal cometido por tantos cristianos contra los pueblos indígenas".

El jefe de la Iglesia Católica llegó el miércoles a Quebec, luego de haber estado en Edmonton, donde pidió perdón por la cooperación de la Iglesia en aquellos internados donde 150.000 niños indígenas fueron arrancados de sus familias y se estima que más de 4.000 murieron por los maltratos y enfermedades.

"Llego hasta sus tierras nativas para decirles personalmente que estoy dolido, para implorar a Dios el perdón, la sanación y la reconciliación, para manifestarles mi cercanía, para rezar con ustedes y por ustedes", indicó el Sumo Pontífice.

El Papa explicó que "en esta primera etapa" buscó "hacer espacio a la memoria" y detalló que su presencia allí es "para recordar el pasado, para llorar con ustedes, para mirar la tierra en silencio, para rezar junto a las tumbas".

"Dejemos que el silencio nos ayude a todos a interiorizar el dolor. Silencio y oración. Ante el mal recemos al Señor del bien; ante la muerte recemos al Dios de la vida. Nuestro Señor Jesucristo hizo de un sepulcro -la última estación de la esperanza ante la cual se habían desvanecido todos los sueños y solo quedaban el llanto, el dolor y la resignación- el lugar del renacimiento, de la resurrección, donde comenzó una historia de vida nueva y de reconciliación universal", agregó.

Asimismo, señaló: "No bastan nuestros esfuerzos para sanar y reconciliar, es necesaria su gracia, es necesaria la sabiduría afable y fuerte del Espíritu, la ternura del Consolador. Que él colme las esperanzas de los corazones. Que él nos tome de la mano. Que él nos haga caminar juntos".

Recuerdo los encuentros que tuvimos en Roma hace cuatro meses. En ese momento me entregaron en prenda dos pares de mocasines, signo del sufrimiento padecido por los niños indígenas, en particular de los que lamentablemente no volvieron más a casa de las escuelas residenciales. Me pidieron que devolviera los mocasines cuando llegara a Canadá; lo haré al terminar estas palabras, y quisiera inspirarme precisamente en este símbolo que, en los meses pasados, reavivó en mí el dolor, la indignación y la vergüenza", continuó el jefe de la Iglesia Católica.

Asimismo, prosiguió: "El recuerdo de esos niños provoca aflicción y exhorta a actuar para que todos los niños sean tratados con amor, honor y respeto. Pero esos mocasines también nos hablan de un camino, de un recorrido que deseamos hacer juntos. Caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos, para que los sufrimientos del pasado dejen el lugar a un futuro de justicia, de sanación y de reconciliación".

El Papa indicó que "es necesario recordar cómo las políticas de asimilación y desvinculación, que también incluían el sistema de las escuelas residenciales, fueron nefastas para la gente de estas tierras".

"Cuando los colonos europeos llegaron aquí por primera vez, hubo una gran oportunidad de desarrollar un encuentro fecundo entre las culturas, las tradiciones y la espiritualidad. Pero en gran parte esto no sucedió. Y me vuelve a la mente lo que ustedes me contaron, de cómo las políticas de asimilación terminaron por marginar sistemáticamente a los pueblos indígenas", sostuvo.

Y añadió: "De cómo, también por medio del sistema de escuelas residenciales, sus lenguas y culturas fueron denigradas y suprimidas; de cómo los niños sufrieron abusos físicos y verbales, psicológicos y espirituales; de cómo se los llevaron de sus casas cuando eran chiquitos y de cómo esto marcó de manera indeleble la relación entre padres e hijos, entre abuelos y nietos".

Posteriormente, Francisco agradeció "por haber hecho que todo esto entrara" en su "corazón, por haber expresado el peso que llevaban dentro, por haber compartido" con él "esta memoria sangrante".

"Hoy estoy aquí, en esta tierra que, junto a una memoria antigua, custodia las cicatrices de heridas todavía abiertas. Me encuentro entre ustedes porque el primer paso de esta peregrinación penitencial es el de renovar mi pedido de perdón y decirles, de todo corazón, que estoy profundamente dolido: pido perdón por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas. Estoy dolido", reveló el Papa.

Por último, señaló: "Pido perdón, en particular, por el modo en el que muchos miembros de la Iglesia y de las comunidades religiosas cooperaron, también por medio de la indiferencia, en esos proyectos de destrucción cultural y asimilación forzada de los gobiernos de la época, que finalizaron en el sistema de las escuelas residenciales".

"Aunque la caridad cristiana haya estado presente y existan no pocos casos ejemplares de entrega por los niños, las consecuencias globales de las políticas ligadas a las escuelas residenciales han sido catastróficas. Lo que la fe cristiana nos dice es que fue un error devastador, incompatible con el Evangelio de Jesucristo. Duele saber que ese terreno compacto de valores, lengua y cultura, que confirió a sus pueblos un genuino sentido de identidad, ha sido erosionado, y que ustedes siguen pagando los efectos. Frente a este mal que indigna, la Iglesia se arrodilla ante Dios y le implora perdón por los pecados de sus hijos", concluyó.

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Fuente: NA

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