LOS PRIMEROS LOS PRIMEROS

25 de Junio de 2022


Alarmante informe de la UCA sobre la pobreza en el país

Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina señala que en plena pandemia tres de cada 10 chicos no fueron al médico y el 15% tuvo hambre.

Actualidad 17 de junio de 2022 LPTV LPTV
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NUEVO INFORME DE LA UCA. Seguridad alimentaria para niños y adolescentes no está garantizada en Argentina.

Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre las condiciones en las que viven los chicos en el país arroja resultados preocupantes. Algunos datos sirven para dimensionar la delicada situación social y económica que atraviesa la Argentina. Tal es así que en plena pandemia 3 de cada 10 chicos no realizaron una visita al médico. Y durante todo 2021, un 15% ha experimentado situaciones de “hambre” por problemas económicos.

El estudio titulado "Condiciones de vida y desarrollo de la infancia: continuidades y rupturas de la salida de la pandemia" estuvo a cargo del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

La información se dividió en ocho ejes: alimentación, salud, hábitat, subsistencia, crianza y socialización, información, formación y trabajo infantil. Todos los indicadores muestran que la llegada del coronavirus pronunció las desigualdades estructurales que padecen millones de niños y adolescentes.

Los resultados fueron presentados en un evento a cargo del rector de la UCA, Miguel Ángel Schiavone, y la doctora Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia. Los acompañaron miembros de la Sociedad Argentina de Pediatría y UNICEF.

El hambre: cuando no se respetan los derechos humanos básicos

La seguridad alimentaria no está ga­rantizada en Argentina. Esta afirmación es doblemente dolorosa cuando se trata de menores de edad. En 2021, un 14,9 % de ellos experimentó hambre por problemas económicos.

Pese a que las ayudas alimentarias (como viandas escolares, copas de leche, comedores comunitarios y la implementación del programa AlimentAR) arrojan un incremento sostenido, resultan insuficientes en cantidad y calidad. Particularmente para los sectores más vulnerables, donde la pobreza monetaria ronda el 50%.

Los controles médicos de niños y niñas sanos se vieron seriamente afectados, particularmente en el marco de la cuarentena y el ASPO (aislamiento social, preventivo y obligatorio).

En 2021 se constató una recuperación, pero esta no permitió regresar a los valores prepandémicos. De hecho, se estima que, el año pasado, el 27,4% de los niños y adolescentes no realizó consultas preventivas en los últimos 12 meses.

En el caso odontológico, los números son más alarmantes: el 57,9% de los menores entre 3 y 17 años no acudió a un dentista.

El deterioro educativo

Los procesos de aprendizaje se fracturaron. Las consecuencias a futuro son difíciles de medir.

En la educación primaria hubo mayor retención de niños y niñas que en el nivel secundario: pero incluso allí, la deserción duplica el promedio histórico. El déficit de educación primaria en 2021 alcanzó el 11,5%.

La educación media suma otros problemas, como la menor asistencia. De conjunto, se observa un retroceso en las ofertas educativas para compensar estos fenómenos, como la doble jornada, la enseñanza de idioma extranjero y de computación.

Este menoscabo del sistema tiene diversos correlatos. Ya antes del Covid, un 40% de los niños no recibía cuentos ni narraciones orales. El porcentaje creció: en 2021, afectaba casi a la mitad del total. Los más vulnerables económicamente son quienes inflan las estadísticas.

Otros hallazgos

El texto encuentra un mayor acceso a datos e internet por parte de las infancias y adolescencias. El problema es que se da en un marco de merma de los estímulos educativos mencionados.

El derecho a la información, por su parte, presenta profundas disparidades sociales: tanto en términos del acceso a la tecnología como de desarrollo de las habilidades.

El trabajo infantil urbano está por debajo de los valores prepandemia y continúa una tendencia a la baja a lo largo de la última década. Sin embargo, adolescentes pertenecientes al estrato social más bajo o medio no profesional aún se ven afectados por esta problemática. Las carencias económicas y habitacionales están en la raíz de este fenómeno.

Algunas conclusiones

Para Schiavone, los altos índices de pobreza e indigencia, con sus consecuencias sobre el aprendizaje y el bienestar integral de la población infantojuvenil −entendida como "el mayor activo de un país"−, augurarían bajas capacidades productivas y creativas para las generaciones más jóvenes.

"Estos elementos del subdesarrollo pretenden ocultarse con retóricas dialécticas, declaraciones mediáticas y promesas que no se condicen con la realidad", afirmó el educador.

Las disparidades regionales, la violencia familiar, la falta de contención emocional y afectiva, la disparidad en el acceso tecnológico y la contaminación ambiental fueron otras variables ponderadas por los especialistas.

En ese sentido, hablaron de utilizar los datos estadísticos como herramientas para tomar decisiones y apuntar a un cambio urgente.

Fuente: Clarín 

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